Las tinieblas abren una brecha,
Solo veo un lugar enmarañado,Pero veo, y consiento mi sombra.
Tanteo el camino, avanzo hacia la mesa de los sueños,
Y contemplo un estrecho porvenir,
asi que ordeno.
Si, solo ordeno.
Rincones de mi memoria se asoman,
Temores del pasado revelados,
Y algunos velados por una misma luz que me persigue.
La sombra me agobia, siempre alli,
Tan expectante y presente,
Misteriosa y sujeta a mi,
A veces mi escolta, y otras mi guía.
Permanezco en las tinieblas viajando,
Hasta que la trémula luz de un pasajero me extrae,
Y de nuevo la veo, siempre presente,
alli tirada a mis pies esperando.
Que sería de mi sin ti? Estaría ciego.
Tanta luz quema mi alma, tanta sombra apaga mi espíritu.
Y yo solo ruego mantenerme amparado
Bajo aquel suspiro de luz, que devela y no vela,
Para así contemplar mi sombra, aceptarla y girarme,
Dar vuelta a ese eterno resplandor,
Blanqueando el cuarto obscuro de mi mente.
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