miércoles, 9 de febrero de 2011

fuga de - mente

Calido y compartido el viento ya soplo,
Los árboles resonantes son tan solo un recuerdo hoy
Que con avidez carroñera convierto en deseo.

El crepúsculo hace tiempos ya pasó
Y la mente activa en mi cuerpo espera
 no sin angustia un nuevo amanecer
Que irremediable sorprende sin compasión
Extrañando el día que él mismo me ofrece.

Escucho interno el resonar,
Por el viento ausente tiemblo de añoranza
y las hojas, ya no bajo mis altos ojos,
se mecen en un rincón de la memoria.

El contemplar divino es mi tormento
Que ausente se mece coqueto,
Tentando mi mente a librarse
De tanto aprehensivo deseo.


El viento sopla, las hojas suenan,
Las flores colorean y refrescan,
El inmenso cielo azul me rodea,
Y yo, en un obscuro rincon de la mente
Parco e indiferente,
soy testigo deseando estar en el mar…




Una gran aliada tengo como ojo exterior, es mi tercer ojo, la que conecta, distorsiona realidades cotidianas y las hace sublimes. Los reflejos de lo aparentemente concreto se tornan moldeables como la plastilina, la atención se enfoca en encontrar esas particularidades, donde los  pequeños detalles se hacen muchísimo más importantes que la misma cotidianidad rutinaria (ilusoriamente igual), y me permiten comprender que mas allá de ese aparente aburrimiento, el cual me hace muchas veces entrar en la apatía (y en la inercia), está  el colorcito de distinción al cual generalmente  no le doy importancia porque no entra  dentro de mi plan cotidiano (dando por sentado que todo es igual). Y cada día que pasa, (dios y la consciencia me ayuden) me voy dando cuenta que lo realmente importante se encuentra allí, en lo minúsculo, en eso diferente que encontré fuera del esquema  ya que fue en lo que realmente coloque mi atención y no lo pasé por alto, le di la importancia que merece y decidí tomar una foto de ello. Cuando tomo la foto, es una acción que hago con amor, y no de forma mecánica, y así creo que debería ser nuestra actitud hacia lo que hagamos por mas tedioso que aparente ser.  Creo sinceramente que cada uno de nosotros tiene esa herramienta (asi como yo tengo la cámara) con la cual cuenta para hacer ese trabajo de extraerse y disfrutar en plenitud, en lugar de escapar de las circunstancias y refugiarse en sueños mentales que no llevan sino a la apatía, la resignación y una profunda frustración.






Bien pues, Soy bastante distraído y seguramente por eso me encanta hacer fotos callejeras.  simplemente salir con la cámara a tomar fotos.  Los sentidos son tremendamente importantes para esto, ya que ellos permiten que nos contactemos con este entorno urbano, que si bien es un reflejo  alejado (o exagerado) de lo que realmente creo que necesitamos, es un reflejo de nosotros al fin y al cabo.  y pienso que la mejor forma de romper con la injusticia, la intolerancia es mirar al mundo tal y como esta para ser más conscientes de nuestra propia intolerancia, y apreciarlo de una forma más alegre y sencilla.





Intento hacer un ejercicio. Probar por un trayecto de un colectivo o bus, el estar fuera de mi mente todo el tiempo que pueda. Solo observando. A mí  me cuesta un montón! Y miro alrededor y muchas personas están supremamente inmersas en sus cavilaciones, más que todo cuando la soledad les acecha. Supongo que debemos pensar, y pensar, o tal vez buscar la forma de distraernos ya sea leyendo, o mirando activamente cualquier cosa por la ventana para distraer la mente y no estar en silencio con nosotros mismos.  A veces la inacción es una acción,  y el hecho de estar atentos a nuestros entornos, permite identificar unas sutilezas tan increíbles como los ojos curiosos de un bebé, un chico divirtiéndose en una fuente de agua,  la sonrisa espontanea de un anciano, o tal vez el murmullo juguetón de unos novios. Hay tantos mundos, y cuando los identifico siento una gran empatía, ya que la razón pasa a un costado para darle paso a una emoción que si bien es momentánea, generada y pasajera, me da pie para estar seguro que todos venimos de la misma parte, o por lo menos que tenemos  NO  muy poco en común.