miércoles, 12 de octubre de 2011

ignoring hapinness... its not very bright.


El reloj de la vida parece ir y venir,
Es una rueda de confusión irremediable
Y no parece detenerse, es un carrusel
estoy montado en el, mareado y sin poder lanzarme.

Toco el manantial de la poesía
Como si de fuego se tratase,
Miro hacia el pozo y me seduce,
Me tienta, me embriaga y me succiona.

Ando sigiloso por las sombras,
No se donde estoy, la belleza me rodea,
Pero el negro manto de mis ojos,
Indica a  mi  corazón embriagado,
Que es  una enorme cueva solitaria.



Una voz estallada, sollozante de comprensión,
Pretende ser la guía estelar de mi alma,
Aunque tosca y ronca termina,
Al descubrirse huérfana y vana,
Mientras yo, indiferente enciendo el humo.


Se escucha un rugido y se mueve el mundo,
La estructura cruje,  la realidad esta inestable,
Caen las mascaras, el ave gloriosa extiende alas
Y mi alma se engancha con avidez,
Buscando  sentido a su espinosa existencia.



miércoles, 5 de octubre de 2011

sobre reflejos y sombras...


A Gale Tan a quien  siento en mi mismo espejo, reflejada en la misma ventana de colectivo en la que yo estoy. 

Desde hace algunos años meditar ha estado presente de forma inconstante en mi vida. En realidad he sentido estados profundos de consciencia en espacios donde nuestra mente habita rara vez. Escogí como forma de conectarme con mi propia esencia el sonido, y todo lo que tenga que ver con el (como el silencio).  Pero no voy a hablar sobre mi técnica, ni sobre cómo me siento habiendo meditado, tampoco pretendo describir esos espacios profundos de consciencia donde he percibido haber estado… no. Quiero hablar sobre los reflejos y las sombras. Los reflejos en sus espejos  son proyecciones de un cuerpo real. Pero es una proyección, nada más y nada . Muestra exclusivamente lo que es, no lo que se pretende ser, o lo que deseamos ser, o lo que queremos mostrar que somos. Es objetiva, clara, y libre de todo lo que la mente humana puede llegar a construir en futuro o pasado. El espejo siempre ofrece y hasta arroja el estado del ser en su mas pura manifestacion. Es  imposible, pararse frente a este  y pretender que la  imagen arrojada en el espejo se vaya con un pensamiento a otro lugar del tiempo que no sea el presente. el reflejo no piensa, solo es.


 Claramente la imagen proyectada es un constante presente, es un espacio atemporal, libre de sentimiento propio y fuera de la condición de lo externo. En un espejo se puede actuar, claro. Pero el reflejo siempre va a mostrar exactamente la imagen de un estado real  dentro de la actuación, que es tan real como lo que se es, porque eso es lo que se siente en ese momento. En un mismo objeto reflectante también pueden haber varios reflejos, como por ejemplo en la ventana de un subte o de un bus… tal ves ese sea un ejemplo cotidiano del principio de la totalidad. A veces me quedo mirando las ventanas y enfoco al reflejo de los que estamos en el bus. Miro y me sorprende el hecho de poder vernos a todos en un mismo material, en un solo plano, fusionados con el componente, como atrapados en el tiempo y proyectando nuestros presentes al mismo tiempo, en el mismo espacio y por medio de la misma materia. El vidrio sirve como el UNO, y todos estamos dentro, proyectando lo que es inherente a nosotros, el miedo, la angustia, la alegría, la ternura, la esperanza, o la simple indiferencia.  Por un instante la emoción y contemplación me trasporta  y me agrada pensar y sentir  que aquel reflejo múltiple es el océano mismo de la unión, y los reflejos son nuestro eterno presente arrojado en un espacio donde reina la inmutabilidad, palabra tan designada para comprender la meditación.





Las sombras son el lado místico del reflejo. Ellas no tienen ojos. Son completamente invisibles a ser descifradas. Es distinto a un reflejo de una persona en la ventana de un bus. Allí, aun como espectador existe la paranoia, el miedo al reflejo propio o ajeno como resultado de un condicionamiento hacia lo que vemos y a nosotros mismos. Las sombras son más  abstractas. Puedo sentir miedo de la sombra misma… no siento más miedo de una sombra que de otra, a menos que ella en su forma decida actuar manifiestamente, y este caso es válido solo con 
animales y humanos, ya que tendría que haber una acción de por medio para que el ser humano asocie y discrimine entre sombras… pero ya la esencia de la sombra estaría develada para siempre.

martes, 27 de septiembre de 2011

tangerine tree

Salgo de la cueva de mis pensamientos solo para verla. Recorro tiempos y espacios de tantas vidas e historias antes de llegar a su morada y tocar su puerta, esa puerta que yace inerte y silenciosa hasta que mi puño le roza. Ya ansío ver esas lunas brillando en las sombras, tan serenas lanzando fascinantes verdes que me calman.  Escucho su voz, es tan suave y amable, apenas un suspiro azul más que suficiente para tornar su espacio en una profunda emoción libre de pensamiento.  

La música prima en el espacio, canción tras canción ella coloca no sin antes  expresar para qué ocasión está hecha dicha melodía. Yo la miro, ella es una sinfonía, no necesita de instrumentos. Es una maestra del tiempo, una directora de orquesta. Crea orden donde solo hay caos, maneja los tiempos y sabe qué hacer en cada paso. Sus obras son mágicas llenas de sinceridad y carácter. Sus manos están llenas de paciencia, toma un hilo, mete por acá, saca por allá, creando diseños fascinantes nacidos de su pensamiento. Yo, por mi parte intento seguirla con torpeza, ella ríe y brilla el mundo.
Solo el momento importa, exhalo, y como el humo, mi angustia se esfuma, ella me mira, con esos ojos penetrantes y seductores que, tal y como pasa con la música me golpean pero sin dolor.  Ahora percibo su aroma, una leve brisa bogotana que susurra en mi ventana me lo trajo.  Como también me trajo el delicado recuerdo de su hombro levantándose como las olas del mar, y yo miro completamente atónito  tal despliegue de expresión y belleza, y me quedo esperando en la orilla de nuestro océano a que esa ola baje y choque sobre mi pecho liberándo las cadenas mentales de mis pensamientos, dándome así por un instante el suspiro de la libertad.

viernes, 23 de septiembre de 2011

ambiguos y antiguos ( no es una sensacion de hoy)

Las tinieblas abren una brecha,
Una suave y timida luz penetra y veo,
Solo veo un lugar enmarañado,
Pero veo, y consiento  mi sombra.

Tanteo el camino, avanzo hacia la mesa de los sueños,
Y contemplo un estrecho porvenir,
asi que ordeno.
Si, solo ordeno.

Rincones de mi memoria se asoman,
Temores del pasado  revelados,
Y algunos velados por una misma luz que me persigue.

La sombra me agobia, siempre alli,
Tan expectante y presente,
Misteriosa y sujeta a mi,
A veces mi escolta, y otras mi guía.

Permanezco en las tinieblas viajando,
Hasta que la trémula luz de un pasajero me extrae,
Y de nuevo la veo, siempre presente,
alli tirada a mis pies esperando.


Luz hermosa y dorada, sombra densa y apagada,
Que sería de mi sin ti? Estaría ciego.
Tanta luz quema mi alma, tanta sombra apaga mi espíritu.
Y yo solo ruego mantenerme amparado
Bajo aquel suspiro de luz, que devela y no vela,
Para así contemplar mi sombra, aceptarla y girarme,
Dar vuelta a ese eterno resplandor,
Blanqueando el cuarto obscuro de mi mente.

miércoles, 9 de febrero de 2011

fuga de - mente

Calido y compartido el viento ya soplo,
Los árboles resonantes son tan solo un recuerdo hoy
Que con avidez carroñera convierto en deseo.

El crepúsculo hace tiempos ya pasó
Y la mente activa en mi cuerpo espera
 no sin angustia un nuevo amanecer
Que irremediable sorprende sin compasión
Extrañando el día que él mismo me ofrece.

Escucho interno el resonar,
Por el viento ausente tiemblo de añoranza
y las hojas, ya no bajo mis altos ojos,
se mecen en un rincón de la memoria.

El contemplar divino es mi tormento
Que ausente se mece coqueto,
Tentando mi mente a librarse
De tanto aprehensivo deseo.


El viento sopla, las hojas suenan,
Las flores colorean y refrescan,
El inmenso cielo azul me rodea,
Y yo, en un obscuro rincon de la mente
Parco e indiferente,
soy testigo deseando estar en el mar…




Una gran aliada tengo como ojo exterior, es mi tercer ojo, la que conecta, distorsiona realidades cotidianas y las hace sublimes. Los reflejos de lo aparentemente concreto se tornan moldeables como la plastilina, la atención se enfoca en encontrar esas particularidades, donde los  pequeños detalles se hacen muchísimo más importantes que la misma cotidianidad rutinaria (ilusoriamente igual), y me permiten comprender que mas allá de ese aparente aburrimiento, el cual me hace muchas veces entrar en la apatía (y en la inercia), está  el colorcito de distinción al cual generalmente  no le doy importancia porque no entra  dentro de mi plan cotidiano (dando por sentado que todo es igual). Y cada día que pasa, (dios y la consciencia me ayuden) me voy dando cuenta que lo realmente importante se encuentra allí, en lo minúsculo, en eso diferente que encontré fuera del esquema  ya que fue en lo que realmente coloque mi atención y no lo pasé por alto, le di la importancia que merece y decidí tomar una foto de ello. Cuando tomo la foto, es una acción que hago con amor, y no de forma mecánica, y así creo que debería ser nuestra actitud hacia lo que hagamos por mas tedioso que aparente ser.  Creo sinceramente que cada uno de nosotros tiene esa herramienta (asi como yo tengo la cámara) con la cual cuenta para hacer ese trabajo de extraerse y disfrutar en plenitud, en lugar de escapar de las circunstancias y refugiarse en sueños mentales que no llevan sino a la apatía, la resignación y una profunda frustración.






Bien pues, Soy bastante distraído y seguramente por eso me encanta hacer fotos callejeras.  simplemente salir con la cámara a tomar fotos.  Los sentidos son tremendamente importantes para esto, ya que ellos permiten que nos contactemos con este entorno urbano, que si bien es un reflejo  alejado (o exagerado) de lo que realmente creo que necesitamos, es un reflejo de nosotros al fin y al cabo.  y pienso que la mejor forma de romper con la injusticia, la intolerancia es mirar al mundo tal y como esta para ser más conscientes de nuestra propia intolerancia, y apreciarlo de una forma más alegre y sencilla.





Intento hacer un ejercicio. Probar por un trayecto de un colectivo o bus, el estar fuera de mi mente todo el tiempo que pueda. Solo observando. A mí  me cuesta un montón! Y miro alrededor y muchas personas están supremamente inmersas en sus cavilaciones, más que todo cuando la soledad les acecha. Supongo que debemos pensar, y pensar, o tal vez buscar la forma de distraernos ya sea leyendo, o mirando activamente cualquier cosa por la ventana para distraer la mente y no estar en silencio con nosotros mismos.  A veces la inacción es una acción,  y el hecho de estar atentos a nuestros entornos, permite identificar unas sutilezas tan increíbles como los ojos curiosos de un bebé, un chico divirtiéndose en una fuente de agua,  la sonrisa espontanea de un anciano, o tal vez el murmullo juguetón de unos novios. Hay tantos mundos, y cuando los identifico siento una gran empatía, ya que la razón pasa a un costado para darle paso a una emoción que si bien es momentánea, generada y pasajera, me da pie para estar seguro que todos venimos de la misma parte, o por lo menos que tenemos  NO  muy poco en común.

           


viernes, 28 de enero de 2011

La responsabilidad del fotografo

Hace poco anduve por  iguazu. Fui por dos días a ver la maravillosa catarata. Mi cámara estuvo presente, como también presentes estaban los miles de turistas con sus miles de cámaras. Abro este espacio con un escrito que hice hace un tiempo y que fue evocado debido a una molestia general (que seguro tiene que ver conmigo mismo) para con el resto de los presentes aquel dia en dicho lugar. La inconformidad,  irritabilidad, o desintonía para  con mis congeneres  surge al observar una falta de conexión y compenetración, de percepción e identificacion  hacia la real unidad, ya que oportunidades como la de percibir una grandeza tan infinita valen la pena ser aprovechadas para comprender de donde venimos y realmente la escencia que somos, y me ofusca aun mas el hecho que las cámaras fotográficas estén contribuyendo de cierta forma a dicho distanciamiento. Ahora nuestro ojo ávido de imagenes para no dejar nada atrás, tiene como aliado cualquier aparatejo digital, y esto muchas veces ocasiona que nos perdamos todo! bajemos la cámara, subamos la vista y observemos mas allá, esa imponencia , esa esencia que supera los limites de los sentidos y en lugar de mirar, tratemos de observar en silencio, de utilizar correctamente nuestros sentidos para vincularnos, y asi encontraremos el verdadero sentido de un viaje semejante, y de paso  la verdadera fotografía, y que cualquier persona puede encontrar.  

Es un punto de vista supremamente egoista, y hasta puede percibirse como intolerante y generalizado, aunque sinceramente no expresaría esto si no sintiese primero la molestia conmigo mismo por haber caido en dichas manias. Simplemente me veo reflejado en esas otras personas que actuan como espejo...




El escrito es el siguiente:


En el crepúsculo de aquel día en esa isla con tanta riqueza natural e histórica, quede anonadado con lo que mis ojos percibían. Un sinfín de amarillos se confabulaban detrás del océano, dando paso al surgimiento de una inmensísima luna que sin vacilar asomaba su vanidosa piel platinada, impactándonos a todos los allí presentes. Una hermana de circunstancia viajera hacía un dibujo del panorama, era bello pero no más lindo que lo vivido. Al ver a mi compañera tan extasiada dibujando espectacularmente aquella luna, me pregunte por primera vez si era posible atesorar un recuerdo por medio de la imagen, y más aun, vivirla más intensamente. Un hombre dedicado al estudio de la vida (o biología) recitaba con emoción desbordante algún poema surgido desde lo más diáfano de su alma, y mientras afirmaba que las mejores fotos son las que se llevan en el corazón mientras se viven  y no las atesoradas a la fuerza. El poético momento me invadía, y decidí darle la razón a ese hombre tan sencillo como incomprendido en muchas ocasiones que ahora no van al caso. Cuarenta y cinco días después de este y muchos acontecimientos similares (como el avistamiento de ballenas) en la isla de Gorgona en Colombia, decidí entrar a estudiar fotografía. Era algo que me debía a mí mismo. Ciertamente el biólogo tenía razón, pero la poesía de aquella compañera me seducía, y como nunca he sido muy bueno con el pincel, decidí exponer la poesía de lo que veo en la fotografía. Meses después, volví con unos conocimientos de fotografía y sin cámara. Aunque estudiaba fotografía, sentía aun muy dentro mío que los mejores momentos se atesoran en la memoria y en el corazón mas no en una cámara. Afortunadamente una guarda parques compañera y amiga llevo una pentax k1000, herramienta hermosa que me ofreció por un día, cargada con un rollo en blanco y negro para que hiciese fotografías. Estuve inmerso en la desbordante hermosura del lugar tomando y seleccionando a qué tomarle fotos. Después de ese día comprendí que no necesariamente el momento y la cámara van desligados, por el contrario se vuelven uno solo conmigo!   

Un instante, una emoción, una sensación se atesora en la foto, pero no solo para guardar esa imagen eterna en mi cámara (que muchas veces dudo usar) sino para expresar y compartir lo que percibo desde mi visión y la de otros, tal como aquella poeta de la pintura. Lo que les quiero decir amigos míos, es que así como hay ojos y herramientas que interpretan cada momento, mi misión es que lo percibido por esos ojos de tantos se traduzcan por medio de mis ojos a algunas imágenes y se difundan a otros, con la intención de construir y reconstruir culturas o simplemente  recordar lo hermoso y sublime de un momento sencillo dentro de la naturaleza y valorar todo lo que nos rodea, sin perderme aquel  instante por el hecho de estar  tomando la foto, esa es la que yo considero la cualidad de un fotógrafo, la consciencia a desarrollar,  y el aporte más importante que este y cualquier individuo puede hacer desde su campo para su vida.